Obviamente, Feliz Año Nuevo


Gracias y perdón por lo trillado pero no encuentro una mejor manera de empezar esta despedida/bienvenida, GRACIAS a cada uno de los artífices de este maldito/bendito año que cambió de matices mil veces hasta llegar a un hoy como este, casi imposible de mejorar, con la GRAN compañía de los míos, no puedo pedirles más gente, no puedo, créanme que me resulta imposible pensar en algo más para pedir de ustedes. Un año que me hizo llorar como un condenado, un año de estrenos, estrené la sensación que se genera al romper una guitarra contra el suelo, estrené unas garras 0 kilómetro, me sentí vacío y con tantas caras que me decían que todo iba a estar bien logré alcanzar ese punto y todo estuvo bien. Un año que a sólo horas de marcharse todavía me duele en el pecho y la espalda, pero un año que me llenó de gente que me cura, que me abraza, me levanta, me saca de entre miles de personas mientras siento que me desvanezco. Tengo música conmigo, la de ella que canta de manera hermosa, él que golpea y no pone el afinador, los que me piden una canción más aunque mi voz pida paz.
Tal y como lo dijo el hombre que lo puso en mis manos, me dejaron un desafío que no esperaba pudiera superar, una prueba de aptitud que era más un suicidio que un reto, pero acá estoy y con mi hermano al lado hoy somos motivo de orgullo y agradecimientos múltiples.
Porque hoy hay una sonrisa de esas que muchos aman pintada en lo que hace un tiempo era un rostro bañado de desesperación.
Porque ellos, Pato, Ojitos, La Rubia, La Mamu, Ale, Luchita, Flor, Tamy, los viejos, mi hermana, Guada, Euge y ellos, Nikki, mi YO más interior y tanta gente más son los responsables de que este hombre hoy termine el año sabiendo que pasé mil bajos muy bajos y sin embargo hoy estoy más alto que nunca, hoy le peleo de igual a igual a los fantasmas, a las ausencias y a todo lo que cayó.
No tengo palabras para agradecerles tanta fuerza cuando sentí que no podía, cuando creí que me daba por vencido, cuando me olvidaba de lo que los que se fueron me enseñaron, cuando pensé que no valía un centavo ni como hombre ni como ser humano.
No sé cómo voy a hacer para devolverles tanto, los felicito, porque sé que soy un tipo complicado y sin embargo día a día ustedes siguen dejando y apostando a este Tigre que sólo unos pocos pueden controlar, curar y convencer.
GRACIAS 2011 por enseñarme otra vez a ganar, a levantarme, sacudirme el polvo de la ropa y volver a intentar, seguir queriendo salvar vidas, hacer notar lo que vale mi gente, volver a afirmar mis pies y salir de nuevo a enfrentar mis miedos haciendo brillar mis manchas al Sol.
Podría decir un millón de cosas de cada uno de ustedes, pero ustedes ya lo saben y no me interesa agregar mucho más en este lugar, sólo una cosa más.


LOS AMO.


TIGRE.- WILL.-

Feliz fin de año, MUY BUEN comienzo del que viene. Venga como venga habrá que enfrentarlo, sonreír en su cara y mostrarle que no hay miedo que valga en esta batalla que dura toda una vida. No me aflojen y si lo hacen me avisan, acá estoy para pelear con ustedes.

A vos... Gracias porque desde que cuando esto parecía perdido me dijiste que todo iba a estar bien y hoy sé que todo lo está, todo está mucho más que bien, nunca me soltaste la mano y siempre confiaste en mí para sostener tu cintura y cuidarte.

Pato... Loco... Vos y yo, juntos siempre, a matar o morir, pero siempre peleando, sos mi hermano y no hay sangre que pese, gracias infinitamente por aquel abrazo aquella noche en que desesperado pensaba en que todo estaba terminado, vos sos una de las partes más importantes de mi existencia y de mi pelea diaria, sigamos al frente negro que musicalmente, laboralmente o agitándola de pantalón de vestir en el medio un recital somos una bomba y dejamos huella donde sea que vayamos, ¿Próxima estación Pato? ¿Vos sabés a dónde vamos no? Ese será el lugar algún día... ¿Próxima meta? Que el mundo se entere que podés dar muchísimo más de lo que la gilada piensa, (Perdón lectores por lo que viene) A cerrarle el culo a los que no creen en nosotros.



GRACIAS 2011, GRACIAS "NEURONAL REVOLUTION" POR SER MI LUGAR, GRACIAS A USTEDES POR HACERME QUIEN SOY!!!

Luchar Dormido.



Me gustaría que pudieran leer este texto sin ninguna tendencia, sólo leyendo un texto, sin pensar si yo estoy bien o no.

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Sin estados de ánimo, ni buenos, ni malos. Sin títulos nobiliarios, ni altos, ni bajos. Sin saldos, ni a favor, ni en contra. Sin más, sin menos, sin sal, sin freno. Sin lapsos, sin tiempos, sin esgrima, sin arte, sin miedos, sin sueños.
No espero, no creo, solo sé que no soy nadie, solo se que no soy nada, solo se que no se nada en las aguas de esta costa malba.
No creas que me he perdido, no confíes en los picos helados, no escuches los llantos mortíferos, no rías si no ríen contigo. No, no me mires a los ojos como si no te vieras reflejada, no me escribas mentiras en las liras mal paridas, no me robes la canción más conocida si no pondrás una mancha en su lugar.
No me obligues a olvidar, no me incites a limitar, no quiero quebrar barreras ni sonidos, no quiero precipitar, no me olvido de gritar, no te olvides de intentar.
Intuyo que las palabras suspiradas no han llegado nunca a tus manos, que no oíste de la rosa que jamás tuviste, que no creíste el día que te dije que abriría la ventana y saltaría como un Tigre, intuyo que nunca alcanzaste a verme sufrir, intuyo que no fuiste.
Podrías decirme que de escritor no tengo nada, quizás hasta estés en lo cierto mujer, pero no puedo dejar de hacerlo, olvidas que mis manos atadas aún enamoran en letras que adornan miradas, sonrisas y hazañas, olvidas que olvidando te fuiste alejando y yo olvidando me fui convirtiendo en Ángel, Santo y Héroe entre otros tantos.
Duele el pecho, duelen las marcas, duelen las manchas y pesan las trampas. Pero sanan las tantas lanzas que atacan mientras transpiran mis palmas. En Francia, en Italia o mi libertad que implanta malestares crónicos y la voz que te encanta, la risa que lamentas por las noches cuando te hace falta, la mueca clásica bajo la lluvia que te empapa.
Me convierto en la única razón de su existir, me convierto para otros en el día a día, me grita ella en silencio que por otro minuto conmigo todo cambia, me escribe en tinta blanca que me ama y extraña, alguna comenta que mi abrazo necesita y aunque no llegó lo extraña.
No quieran convencerme de nada, no pretendas conformarme hablando de futuros vacíos y actitudes sin sentido, no te creas tus mentiras porque no hay quien mienta tan bien como para engañar a los propios latidos.
No diré otra vez que un texto es para ti, ya no, no más, no volverá, no volveré, no me verás como ayer si ayer me vieron llorar, no es que lágrimas ya no derramaré, es que no me podrás quejarte más cuando lo haga, porque ya no oirás mi ahogo.
Milonga triste de barro y muerte, un universo vacío y un pilar caído.

Guardo mis garras, cierro las alas, escondo los milagros y me recuesto en esta nube a pelear conmigo, sin mis armas, palabra por palabra, para ganar esta batalla como debe ser, en silencio y sin mis almas.



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Si se pueden escribir textos en grandes momentos también se puede en momentos duros, desde acá lo escribo y llegará hasta mil lugares distintos.

Nos vemos en el próximo, antes de lo normal para que sea el último post del año.

Que lo disfruten, vos, vos, vos, VOS, vos y... No, vos no... Vos sí!

Will.- TIGRE.-


Me dormí feliz.

Estoy solo, sin nadie a mi alrededor, estoy solo, sin nada a mi alrededor. Un extraña, uno hace encender las llamas de la verdad y le gustaría no estar tan solo y piensa que quizás hay algunas cosas que no valen la pena pero sí, todo vale la pena. Me gustaría que se sepa que alguna vez estuve rodeado de gente y me sentí solo y dejé de creer en la compañía. Hoy entiendo que sin embargo lo contrario también puede suceder, estás de un momento a otro más solo que nunca y a pesar de ello te sentís más acompañados que en cualquier otro momento. Que arda la verdad.
Arde verdad, y que bello es ver como arde todo. Sientes que en esa fuerza que usas para avivar las llamas se quema cada una de las cosas que intentaron arruinar tu año, intentaron bajar tu guardia, atentaron contra tu permanecer en pie. Para eso, para eso es que quemamos todo eso, para que todo quede en paz aunque parezca que no se puede.
Mi verdad no es la que hoy arde sino la que ya ardió, es que hoy mi verdad no arde, muy por el contrario, hoy mi verdad cura todas esas quemaduras que el pasado dejó, te pido verdad, hoy no ardas, hoy brilla, brilla que necesito luz.
Sigo sosteniendo tu mano y sigues llamándome Tigre, seguimos peleando juntos aunque separados. Seguimos uno y el otro.
Eclipses, diluvios o nacimientos históricos, buscamos los rincones para abrazarnos cuando nos necesitamos, para controlarte y controlarme, para alcanzarnos.
Las reinas se fueron con la última paloma, las princesas se maquillan para ocultar las ojeras, las rosas blancas lloran al solsticio y tu brillo genera el mío.
Una fuente de agua fucsia, turquesa y rojo fuego, miro una moneda que rueda entre mis dedos, brilla en ella el reflejo de un Sol pálido, junto mis labios, la beso y la lanzo con displicencia hacia el agua, me giro y dejo en manos de la fortuna el deseo de volver.


Ha sido una feliz navidad, pensar que la creía perdida incluso antes de lograr comenzarla, ha sido un gran Diciembre que aún no quiere terminar, pero también será un gran final y a un gran año dará lugar, siempre y cuando, mi puño siga sosteniendo la mano de la realidad.







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Este Tigre se despide, será hasta antes de que este año concluya con un texto algo mejor, al menos eso intentaré.


Buena semana, disfrútenla, es la última oportunidad de sacarle al 2011 el mejor saldo posible.


TIGRE.

Moneda que no es moneda

Tengo en mi mano una moneda, una moneda que no es mía aunque lo sea, aunque lo haya sido. Una moneda que dice más que mil palabras, que a pesar de su exterior frío y metálico alberga ternura, encierra la magia de un día fantástico, con escenas de película y música de rock, una prueba de que no importa cuánto cueste o cuánto duela, no mientras haya algo que lo valga, que lo merezca, que lo retribuya.
Quizás hoy el Sol vaya a golpear más fuerte contra mis ojos desnudos, quizás mi cuello extrañe el abrazo de un collar, no es problema, mis manos y mi pecho dicen que hoy puedo seguir más que nunca. Es que ya asumí que me olvidó, ya asumí que no hay más que esperar, porque ya no me espera.
Hago girar la moneda en el aire y las imágenes giran a la misma velocidad por mi mente, te veo sonriente y a salvo, veo mis pies afirmados al suelo y se que por mucho que el destino golpee no podrán moverme, soy un pilar que te sostiene, de los hombros, de la cintura, de los brazos.
Gira la moneda en cámara lenta, como cayó el colgante es tu mano expectante, como dejaste caer esa misma moneda en mi mano otra vez.
El mundo explotaba alrededor, estiré mi brazo y te tendí mi mano para que te sostuvieras de ella y pasaras entre la multitud, para estar otra vez al lado mío, para que con cada paso que dabas en tu rostro una sonrisa aún mayor se dibujara y yo de todo me olvide.
A decir verdad no sé cuán rápido esta moneda gira, no sé si gira, ahora que lo pienso, creo que el mundo se ha detenido completamente, pero a mi alrededor no hay nada, no está su pelo negro, ni sus ojos tiernos, no hay rastros de ella por ningún lugar y la moneda sigue sin querer girar.
Me levanto del sillón, camino alrededor buscando señales de su aura, no hay nada, no hay nadie.
Suspiro resignado, suspiro triste tras haber soñado, suspiro pensando en que una mala pasada mi cabeza me jugó. Intento abrazar lo que llevaba siempre a todos lados y no lo encuentro, por primer reacción pienso que lo perdí, pero al segundo siguiente sonrío y lo recuerdo, es un buen cierre, me doy cuenta que ya no lo tengo y que por eso es que no más sentirme sólo, porque ahora ni siquiera estoy en el lugar que piso, ahora estoy mas allá de todo, más allá de mí. Firme, feliz, fuerte y sin soltarte la mano voy a permanecer aquí, por mil motivos, pero por supuesto también esperando, esperando porque quizás algún día otro mensaje vuelva a llegar.

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Hoy mi vida es un premio a cada esfuerzo hecho siempre, hoy estoy agradecido por todo lo que tengo y si bien el esfuerzo fue mayormente propio cada una de las personas que andan por ahí cerca mío tienen que ver con esto, primero y principal, a mis viejos, a mi vieja por bancarme SIEMPRE y a mi viejo por hacerme el tipo que soy, con los defectos y todo, esos defectos que todos terminan amando y extrañando cuando no están, por ser mi mentor, mi ejemplo, a pesar del millón de cosas que ha pasado, Tigre hijo 'e Tigre.

A los que me dijeron siempre "No podés", gracias porque no hay nada que me incentive más en la vida que un desafío. A los de siempre por supuesto.

Pato, hermano mío, vos sí que sos un tipo bueno, con los rayes y todo, sos un GRAN hombre y nunca tenés que dudar de toda la capacidad que tenés, de todo lo que podés hacer y ofrecer, hermano, una vez más, juntos siempre.

Morocha... A vos no creo que haya nada que pueda decirte no? Gracias morocha, por los mensajes de buenas noches, de amaneceres, por los demás mensajes... Por cada día en tu compañía, por cuidarme tanto como nadie, por obligarme a ser un hombre mejor cada día para corresponder tu compañía y seguir asegurándome tus sonrisas y seguir sonriendo.

Tía! Tamy... Una mujer que nunca me negó una palabra de aliento y me hizo sentir siempre un hombre capacitado y con muchísimo para dar, por esos empujones anímicos, por cada mate, por cada pucho y cada tasa de café, por ser desde Martinez hasta hoy toda una tía, GRACIAS.

Gracias Mamu por el suspiro de cada día cuando veo las pulseras, gracias por a pesar de tanta mierda en tus días ser una parte esencial de los míos, por demostrarme que siempre hay una vuelta de tuerca más, por nombrarme "Ángel" y confiar en que puedo serlo.

Gracias a todos, Luchita, Flor, Ale y sus viejos, ustedes tienen dedicada una gran porción de todo mi esfuerzo.

Gracias Guada a vos y tu familia, tanto los que están cerca como los que están un poco más lejos, todos ustedes fueron parte vital del proceso más importante de mi vida, el de maduración, gracias con todo mi corazón por ser mi familia sin lugar a dudas, por darme siempre mucho más de lo que podría esperar!

Gracias a los que me pegaron una y mil veces por darme más y más ganas de ganar cada vez.

Gracias a vos, que te cagaste en todo y nunca agradeciste nada, gracias porque sin vos nunca hubiera podido tener tantas ganas de dejar todo por crecer y mejorar, gracias por TODO, gracias por nada.

GRACIAS.


Rubia... Gracias a vos por ser la única persona que me habla de Maro con los ojos tan llenos de lágrimas como los míos, gracias por nunca dejarme olvidar cada una de las palabras que me decía y cada cosa que aprendí de ella. Gracias a vos por aprender tantas cosas de mí, por confiar en mis frases y enseñanza y tomarlas para tu uso personal. Gracias porque sé que cada vez que hablás de mí me llenás de flores y brillás. Feliz cumpleaños hermana mía, feliz 18, 19 20 y todos los demás días del año porque es eso lo que merecés. Sin vos mi vida no sería ni un poco similar a lo que es, porque me cuidás, me mimás, me ayudás, confiás, creés, amás, jugás, reís, llorás, gracias rubia porque vos misma has dicho y demostrado que soy una gran parte de tu vida y eso no tiene precio. Gracias por ser un poco yo, por como decía la otra, por estar tan "atigrada", no hay nada más lindo en este mundo que ver que alguien toma tantas cosas de uno para usarlas de la mejor manera. Te amo, y espero la vida te dé lo mejor que haya dando vueltas por el destino, te lo merecés.

GRACIAS!



Will.- Saint.- y hoy... HOY MAS TIGRE QUE NUNCA!

Sola, sin mí.


Los árboles bailan con la música del viento afuera y yo, adentro, sólo y sin bailar. Una vez más me siento a escribir.
Siento que mi cabeza es un desastre, mate sin vos, lluvia con Sol, eclipses sin sombras, canciones sin cajón, ajedrez sin enroque, copas al derecho y remeras al revés.
Sé que debería estar escribiendo pero no puedo, sólo me tomo la frente, cambio la posición, me saco los lentes, canto una estrofa de "Turning Tables" y vuelvo a acomodar las manos para escribir. Sigo sin poder, como si me hubieran arrancado las letras del alma, como si el silencio por fin hubiese podido humillarme.
Cierro mis ojos, escribir así ayuda a la improvisación, pero no hoy, creo que no es día para escribir, termina la canción, quedan otras diecisiete por sonar, un piano golpea en mi oído, la misma canción comienza y no sé por qué, pero que piano tan precioso, que voz más dulce y cautivadora, profunda, sutil.
Su voz, pienso en su voz, no, no en la suya, en la suya, en la de ella quiero decir, no la que escucho, la que escuche por primera vez desplegando su luminiscencia días atrás. Recuerdo su voz, recuerdo haberme ganado un regalo tal como ese, espero haberlo merecido, hoy no estoy muy seguro, ayer lo estuve.

Sería algo obvio y simple escribir sobre aquello, no es mi estilo, tengo que ir un poco más allá del muro de obscuridad que se interpone entre los textos y yo, tengo que dejar ver cada mancha, cada raya en mi piel y ser Tigre en estos días de incertidumbre y maltrato del destino impertinente.
Tengo veintinueve segundos de vida, menos de medio minuto que sanan horas de pena, por mil motivos más de los que el mundo conoce, porque mi cabeza, un tornado de gritos, de incongruencias, de vagos recuerdos sólo encuentra calma cuando entre ruidos y silencios se escucha el rugido del felino que despierta su magia.

Entre todo lo que pasa cada día y lo que debería pasar dudo de cada decisión, quiero ser yo, pero sin complicar a nadie,necesito escribir y no puedo, necesito escribir.
Apago una luz, enciendo mis ojos, doy trescientas vueltas antes de lograr dormir, pienso en qué estoy dispuesto a perder por mejorar sus días, pienso en mí, pienso en perder para ganar, abandonar una mano de Póker con cuatro ases a la par, sólo por restarle un problema a la dama que intento proteger. Quiero salir de aquí pero permanecer, tengo miedo de causar pena, temo ser yo el responsable de alguna de sus lágrimas y no lo puedo permitir.
Quiero viajar, pero no puedo, por momentos me siento en una jaula, mientras del otro lado todos me observan esperando que este Tigre se ponga viejo y deje de merodear por el cansancio. Pero el Tigre se mantiene alerta, con la cabeza agachada pero los ojos fijos en el horizonte, buscando, analizando, intentando permanecer Tigre, por más cansado que esté.
Enciendo la luz, se apagan mis ojos, abro la puerta, miro atrás, en mi cama creo verla dormir, pienso una vez más si no será lo mejor partir y dejarla sola, sin mí, como estaba antes de que yo llegara, feliz sin mí.
Lo pienso una y otra vez, creo que esta vez es más fuerte que la anterior, creo que mejor me iré, creo que la dejaré sola sin mí.


    Necesito escribir, sólo quiero escribir y dejar al mundo feliz, 
aunque cueste, dejarlos solos, sin mí.


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Buenos días, tardes, noches dependiendo de en qué momento lean esto, voy a decir esto sólo hoy y no voy a repetirlo porque no es la idea del blog. No estoy de novio, no estoy en pareja, no tengo amante, no tengo enemigos, no soy un suicida, no soy un psicópata, no padezco ningún mal mortal, no todo es tan trágico como se lee, no todo lo que dice en este lugar es tal cual lo es en mi vida, sólo soy un escritor, amo escribir, amo convertir en textos lo que sea que pase por mi cabeza, real o no, exagerado o minimizado, con nombres cambiados o con nombre y apellido, por favor, dejen de sacar conclusiones en base a lo que escribo porque con ese criterio debería también tener alas. Gracias.

Gracias por leer siempre, por no comentar nunca, por hacerlo de vez en cuando, por hacerlo siempre, por hacerlo anónimo. Gracias porque este lugar es mi refugio y nada mejor que saber que en él albergo gente tan hermosa como la que me visita.

Muchas gracias! Nos leemos pronto, muy pronto.


Un último favor, sé que es algo molesto, quizás complicado, tal vez extraño o vergonzoso, por eso es sólo un favor lo que pido y con total humildad. Si alguien considera este espacio digno de ser leído por favor que lo comparta para favorecer el crecimiento del mismo.


Los amo, te amo.


Tigre.-  Will.-   Saint.-


Eclipse Privado.


La Luna comienza a ocultarse lentamente, la sombría magnificencia de la Tierra la cubre poco a poco, la baña de obscuridad.
El ritual eclíptico inicia en una noche extraña de caricias que no dejaron dormir cuando tanto lo necesitaba.

Él quiere estar tan cerca suyo como pueda, da un pequeño salto y se aferra a un tablón que cruza una pared de aspecto rústico, hunde la punta de su pie en un hueco entre ladrillos descoloridos, con su brazo derecho hace fuerza para alcanzar una cornisa ubicada algo más arriba, gira su cabeza y en sus pequeños lentes rayados por el uso la gran esfera brillante se refleja, sonríe como si juntara energía y con dos movimientos ágiles logra avanzar un poco más en su camino hacia la cima. El tablón que antes estaba sobre su cabeza ahora cruje bajo su pie que tiembla levemente incómodo por la posición pero firme en su misión de llegar tan lejos como sea necesario.

Golpea con la palma de su mano izquierda el borde más alto de la pared, arde, el ángulo añejo y erosionado lastima sus yemas, pero no importa, no hasta subir del todo. Balancea su cuerpo a la derecha y sujeta por fin con ambas manos el extremo superior, toma aire de un golpe y con toda su convicción se impulsa una vez más, cada músculo de sus brazos y espalda se marcan a la vista del satélite plateado. Sin tener qué usar como escalón levanta su pierna y rápidamente yace recostado sobre el techo, tan cerca de la Luna como podría él estar, como lo deseaba. Se incorpora, apoya su espalda contra una pequeña construcción y dobla sus rodillas, tuerce su cuello provocando que sus huesos suenen y sonríe.

Le regala un suspiro al cielo, le canta a la muchacha con ojos de papel, le da un beso a una estrella y se pintan sus pupilas de dorado.

Busca formas en la superficie lunar, como su abuela le dijo que hacía, analiza la ausencia y acaricia su pelo, maneja con grandeza su ansiedad y con placer su adoración. Se tiñe el cielo de blanquecino con la luz más cristalina, una especie de señal, una señal que cruza el planeta de ser necesario y vuelve un espejo gigantesco el techo estrellado de primavera.

Comienza a abrigarse la Luna con el triste manto que la Tierra va desplegando, sus ojos ahora parecen algo más vivos, más perceptivos, como si algo más estuviera observando, como si lo estuviera disfrutando, como si estuviera mirando a alguien más con los mismos ojos oscuros del otro lado del resplandor, como un milagro.

Cruza su mirada el cielo, golpea contra la cara más pálida de Selene y como si ésta fuera una antena la recibe, la besa y la vuelve a soltar, dejándola caer tiernamente sobre una flor en otro sitio alejado del punto donde esa mirada nació.

Observando esa flor y por tanto esa mirada está una niña de cabellos obscuros, más obscuros que el negro velo que envuelve la mitad del astro eclipsado, brillan también sus ojos pequeños y sin nombre y así también sus labios húmedos lo hacen.
Tres cuartos de la Luna mono-ambiente ya no tienen luz, tres cuartos del camino trazado, el eclipse avanza sin prejuicios y sin complejos, sin restricciones ni precauciones y es que la Tierra es libre de cubrirla, es libre de abrazarla con sutileza.

Ella sondea el paisaje, ve gente a su alrededor, sabe que jamás estará sola, mira hacia abajo, sabe que aunque no pueda verla de algún modo a su mano otra la está tomando, ambas unidas se sostienen entre ellas, se adoran mutuamente, se rescatan a la hora de la batalla.
Levantando su frente al cielo deja que la noche y que los astros se dibujen en sus ojos negros.
Por un segundo se pausa el universo, detienen los relojes su tic-tac aunque sólo sea para ella, se congela toda actividad y sin sonidos que lo acompañen repentinamente un hilo de luz tan fino como brillante se sumerge en su iris y ella tiembla, siente un escalofrío que la deja perpleja, por primera vez está viendo el eclipse que casi finaliza la etapa de cobertura, sólo una ínfima y frágil porción de Luna queda por ocultar y ese filo luminoso es suficiente, sus labios comienzan a arquearse formando una mueca apenas visible.

Con la fuerza de un tornado embravecido algo sacude la complejidad del todo, todo tiembla como si el final estuviera próximo, pero ella sólo siente una brisa típica de la estación que le mueve un mechón de pelo y sin poder evitarlo esta vez despliega una sonrisa pura y natural como agua de deshielo, ahora sabe que la historia puede seguir y los segundos vuelven a correr como siempre, ahora sabe que el fenómeno astronómico puede continuar su labor, porque ahora, mientras ella sonríe él la observa y es que ahora sí es ella quien recibe el reflejo de la mirada que acaba de cruzar el horizonte.

Unidos por el último suspiro de luz lunar se abrazan inevitablemente sabiendo que aquella sea quizás la primera y única vez que lo hagan.
Durante aquel abrazo el mundo entero quedó en penumbra, nadie supo qué pasó durante el crepúsculo del anochecer, nadie lo sabrá jamás, excepto por ellos dos que jamás se soltaron las manos.

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En eclipse que no fue, un eclipse que fue mas real que cualquier otra cosa en mucho tiempo, un eclipse que no me hizo falta. Un texto que AMO, estoy muy satisfecho con él y espero a ustedes también les guste y lo disfruten.
Como ustedes ya saben, cualquier comentario respecto al mismo será muy bien recibido.

Los dejo, gracias por estar acá conmigo, por su lectura, su compañía, son muy importantes para mí.

Dedicado a quién?

Dedicado a mí.

Will.-

Química y Libertad.


Perfume, ojos cerrados y el perfume que te hace suspirar. 

Te pones mi remera, te sientas a mirarme desde la escalera y con los ojos entrecerrados sonríes, te levantas y vienes hacia mí caminando con tus piernas desnudas. 

Es que caminas sensualmente con tu pelo negro tan suelto y tan libre. Al llegar frente a mí me acaricias el rosto y me besas la frente, te obsequio una sonrisa, te miro a los ojos y sin decir palabra te acaricio el cuello, la mejilla, juego con un cabello que cruza tu mirada, lo escondo tras tu oreja y muy lentamente apoyo mis labios sobre tu boca, tomo tu mano y te hago girar sobre tus pies, te acerco un poco más a mí y te abrazo con delicadeza, temiendo que de un momento a otro uno de los dos pueda despertar y dejarnos solos sin nuestra libertad.

Llueven las frases que podría susurrar mientras escuchamos los acordes de un blues tan triste que da ganas de reír, llueven gotas de paz tan frescas que nos convierten en el pecado de los sedientos, llueven las pequeñas plumas de un ángel al que le encanta vernos imaginar.

Eres mi virgen, eres mi diosa, mi musa y mi pecado más sentimental, la química entre mis sueños y el despertar, entre la lágrima y la risa después de llorar.
Abres los ojos y a tu lado no me ves, ni en silencio y ni a punto de cantar, ahora estás despierta y sabes que poco queda de lo que hubo detrás, esa sonrisa tan inocente y natural que conservaste al volver a la realidad y la extraña sensación de que de algún momento, de algún modo, por algún tipo de vulnerabilidad pude acariciar tu piel y dejarte en los labios un beso silencioso e inmortal.

Sientes mi perfume una vez más, cierras los ojos, suspiras otra vez y vuelves a soñar.

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El post de hoy es para uno de mis mayores amores de esta vida y las demás... Maro, para vos este texto, porque sé que estás sonriendo con carita de pícara porque me conocés.
Para vos Maro, te amo.


Will.-

Buena vida gente, buenas vibras y pronto nos volveremos a leer.

Los AMO.


Tus frases, mi verdad.

A veces quisiera no tener sobre qué escribir, que mi cabeza en blanco me dejara dormir, que las palabras que desgarran dejaran a mi corazón latir, a veces siento que no puedo sentir y quisiera poder correr y mentir pero un par de ojos negros me piden insistir. Un ciclo lunar completo me rendí en mi cama pensando en que al día siguiente sería mejor no permitir a las heridas robar la sangre de mí.
Es que a veces quisiera poder transmitir en vivo y en directo lo que intento decir, hablando, gritando y regalando mi último suspiro a quien lo quiera recibir. ¿Recibir? A quién le importa recibir si puedo darte y darles a ustedes lo mejor de mí, si puedo hacer que sonría su alma y yo respiraría placer de ahora hasta el fin. A veces quisiera que mi alma y mi pecho dejaran de discutir y me dejen existir, que coexistan y me dejen escribir...
Escribir para volver creer en que mis palabras hoy pueden hacerte vivir, respirar el calor de cada letra derritiéndose en tus pupilas de cristal y chocolate.

A veces me faltan manchas y de Tigre paso a ser un triste y viejo gato batallado que sólo quiere que en paz lo dejen las fieras que no lo dejan sentarse a tomar la última brisa de la noche sobre un techo gris...
Pero así también a veces me baño de franjas que resaltan entre el naranja casi dorado de mi piel y mis garras afiladas se aferran a tí, como mi mano al metal, al cielo o al rosal.
Quiero ser Tigre, de eso no hay dudas, pero tristes tigres no caben en mis páginas esta vez, porque triste es ver correr el mundo y rendirse a sus pies. Puedo sobrevivir oculto bajo una piedra o agazapado tras un árbol color nostalgia, pero en esa sangre que las heridas intentan quitarme no hay ni un milímetro de cobardía y así, Tigre viejo, Tigre santo o Tigre negro, hoy y hasta el final seré un héroe por luchar, si después de todo, caer en la peor de las batallas no es fracasar, fracasar en sentarse a observar al mundo gritar y no hacer nada para poderlo evitar.


Para demostrar que muy pocas veces escribo solo, siempre tengo un motor. Hoy, pese a que este texto haya salido de otro lugar, voy a dedicar este texto a cada persona que me lee, que me escucha, que me acompaña, quiero dedicar este texto a la gente que está pasando malos tiempos y sin embargo sigue al lado mío, confiando en mí, buscando en mí una sonrisa.

Gracias a todos! Gracias a los nuevos por acá, sus visitas son más que bienvenidas, aún más sus comentarios.

Gracias Natu, gracias Flopa, gracias Pato, gracias Estrella, gracias Flor, gracias Tamy, gracias a ustedes una vez más, que con todo y sus problemas siguen fieles al lado mío.

Los amo.

Will.-


Antes de que me olvide, me gustaría agregar al pie de este texto algo que escribí ayer por ahí y creo que a modo de gritárselo al mundo es que tendría que estar acá también.

"Si hay algo que yo le debo a la vida... Es que un día me haya cruzado en el camino a un HOMBRE, un AMIGO, un HERMANO, un HEROE y sobre todo, un EJEMPLO. Feliz cumple Nacho, no te voy a decir donde quiera que estés, porque yo sé bien donde estás, te abrazo cada vez que pienso en las mejores personas que conocí en la vida, porque te llevo conmigo siempre, así aprendí a ser una mejor persona. Como siempre, no en esta fecha, sino SIEMPRE, una reverencia en TU honor, MI orgullo."

Buen fin de semana para cada uno de ustedes!

Naciendo bajo la lluvia.

El viento comienza a sacudir las cortinas, en el comedor una persiana blanca aplaude la ventana en un intento por salir a ver qué pasa afuera. Sobre el techo golpean las primeras lágrimas que el cielo llora esta noche y él, adentro, intentas pensar en nada, en nadie, en nunca.
El aroma a rosa quemada y la música celta son el recurso para mantener sus manos atadas sin cuerdas, pero afuera una tormenta se levanta y todos sabemos que él quiere salir a acariciar los relámpagos. Desnuda su pecho y sólo queda vestido su torso por un mítico símbolo y algunos dibujos en la piel. Descalzo sobre las frías y blancas cerámicas camina hacia la puerta, estira su mano y gira el picaporte lentamente.

Abre despacio y del otro lado se encuentra con la cortina de agua que baña todo a su alrededor. Una luz blanca ilumina su rostro, pero él cierra sus ojos y comienza a caminar una vez más, sus pies se hunden en el pasto mojado, en la tierra húmeda y de a poco su cuerpo empieza a mojarse, en un movimiento lento alza su cabeza como mirando al cielo, sólo que con sus ojos cerrados, sin mover sus piernas, sin mover sus brazos, sólo mirando con sus ojos cerrados. Una gota proveniente de su cara y no del cielo se camufla entre las otras, se esconde temiendo ser discriminada y finalmente muere en su cuello ya empapado.
Separa lentamente sus labios y casi sin hablar dice "De pies a cabeza cúbreme lluvia y llévate hasta el suelo cada beso vencido" separa sus pestañas con dificultad y mira las nubes que se amontonan sobre él, cruza sus piernas, gira sobre sus talones, da un paso atrás y el pié que quedó adelante te arrastra en busca del otro como si acariciara el césped inundado, abre un poco sus brazos y con la manos abiertas gira sus palmas hacia arriba recibiendo la bendición del chubasco antes de que pase, antes de que se marche y lo deje sólo y sin su agua.
La tormenta pasa lentamente, tras algunos minutos de inconsciencia vuelve en sí, se acomoda el pelo completamente húmedo, pasa suavemente el nudillo de su dedo índice derecho por entre sus labios para secarlos, suspira, sonríe al cielo y en silencio agradece, le gusta creer que así se comunica con alguien que en algún otro lugar, bajo la misma lluvia también mira al cielo con los ojos cerrados.


Will.-

Post dedicado a las personas que no están pasando un buen momento por lo que sea, para que sepan una vez más que del modo que sea pero estoy con ustedes, siempre. Ojalá Diciembre traiga mejores noticias para todos, por si acaso lo digo... Que tengan un gran Diciembre! Nos leemos en 3 o 4 días más. Los amo.


Amuletos empeñados.

Sus párpados pesados al fin se amaron, así cayó en un sueño que con cada quejido se volvía más profundo.
Giró dormido sobre sí mismo y tomó con su mano un collar plateado, un amuleto barato que trajo suerte sólo en el primer acto, un obsequio para nadie que no se quita de ahora en adelante, porque aunque varios lo pretenden no será suspiro en ningún pecho si no lo es en el de la Luna.

Sueña sin saber qué pasa en el mundo real, porque sueña que en sus sueños es libre, que los otros también lo son, y aunque ve que alguien lo observa rencoroso él con su pureza y calma de siempre desenfunda una guitarra azul que brilla como el Sol contra el agua y canta una canción mientras la ve a ella dibujando una clave larga y estilizada con tinta negra sobre un pentagrama color antigüedad. Se sonríen juntos y sin hablar, él se repite a sí mismo que la canción que intenta escribir no es más que una extensión del onirismo, una muestra clara de que uno no sueña lo que quiere sino lo que siente y eso hace aún más bello soñar. Nuestro subconsciente se vuelve imágenes y sensaciones y nos da una bofetada en el rostro para demostrarnos que aunque intentemos ignorarlo, aunque en la más triste muestra de hipocresía intentemos engañarnos la verdad siempre nos llega.
Como transportado a otro lugar, a otro tiempo, se encontró sentado en el agua mirando al cielo estrellado de la primavera que va muriendo. Con detenimiento amó a las estrellas una a una y de a un suspiro por vez, habló con su hemisferio más tímido, se pusieron de acuerdo como dos enemigos que plantean tregua para sobrevivir un día más.
Brillan, porque tu brillo brilla en sus ojos, aman, porque tu amor baila con ellos bajo la lluvia primaveral que hace volar hojas secas renovando así el paisaje.
Se despierta, se toma el pecho palpando dolor y entre sus dedos asoma una punta gris y brillante, en ese mismo pecho que alberga dolor y vacío existencial un símbolo le da otro motivo para perdurar, para no ceder ante las falsas amenazas de un parco destino.

Abre el umbral de tu mente a mi llegada, abre tus ojos negros al volar, abre la Luna, abre el rosal. Deshoja una promesa de Otoño y llora la madrugada del día 22. Mantén tus secretos en vela, porque si ellos bajan su guardia, yo los conoceré. 
Cierra tu miedo y déjalo ahogarse, ya que en otro lago, en otro mar, un loco de aquellos lo podrá pescar, le hará un moño en su más plena obscuridad, le pondrá muy despacio un collar y lo devolverá. Así será que una vez que tus miedos vuelvan a atentar contra tu felicidad podrás cerrar los ojos y la esencia del loco escondido en el colgante y la soledad tu rostro acariciarán y tus penas aliviarán.

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Feliz Cumpleaños, te ADORO y mucho más.

Gracias por TODO lo que hacés, significás, generás.

Nada más por hoy.

Gracias Nat porque la foto, me vino la pelo!

Will.-

Ella es esencial

Ella, su belleza incondicional, sus modos y sus cosas, ella y cada detalle de su ser que me convierten en un esclavo de sus deseos.
Hemos hecho el amor una y otra vez, hemos sido silenciosos y a veces gritamos a los cuatro vientos nuestra verdad.
Me han visto entre fotografías amándola con mis ojos cerrados por el placer, acariciando cada ápice de la estadía entre mis labios y su piel. Es mi vida, porque sin ella mi vida no es más que una nada intensa y denigrante, porque es ella mi pena o mi jolgorio. Es que cuando yo no podía ni siquiera hablar por tanto llanto, ella fue mi voz y mi pesar. Gracias a ella hoy aún existo, porque entre nosotros nunca hubo silencios incómodos, aunque sí peleas y desamor.
Ella sabe cada palabra que quiero decir antes de que siquiera haya pensado en pronunciarla porque ella no necesita oírme para saber los ases que juegan en mi mente.
Los dos sabemos cómo hacer sonreír al otro, sabemos qué mirada significa calma, cuál lamento y cuál mejor no mencionar. Nos hemos pasado noches enteras acariciándonos, entre sudor, entre lágrimas y suspiros, la más pura pasión, sensaciones eternas y naturales como el diluvio que me bañó algunos días atrás mientras miraba yo al cielo y alguien más lo hacía en otro lugar.
No nos escondemos de nadie a la hora de gozar el uno del otro, porque no le tememos a nada siempre y cuando los estemos juntos para acompañarnos.
Vamos juntos, juntos volvemos, ella es la culpable de mis bailes más ridículos, de mis sonrisas más cómplices, de mis labios húmedos que no quieren besar a nadie más, me dice cosas al oído, cosas que calan tan profundo en mí que me hacen temblar, cosas simples, cosas complicadas, cosas que muchos no entienden, pero ella y yo sabemos qué significan.
Quiero pasar mis días y mis noches junto a ella, porque ella es la magia que mi aura hace brillar. La amo y creo que muchos lo comprenderán, porque amo que su existencia signifique mi libertad, que me tenga cada instante como un esclavo de su velocidad, de sus tiempos y de sus latidos.
Tienen que creerme que incluso al día de hoy, después de tanto tiempo, después de tanto andar, tantas idas, tantas vueltas, tantas lágrimas y tanto sonreír, jamás la pude dejar. Soy dependiente de sus estados, de sus palabras, de sus golpes, de su calidez y su frivolidad.
Ella es mi mitad, ella fue y será mi más eterna debilidad, gracias música por siempre estar. Feliz día, juntos hasta el final.


Feliz día de la música para todos!

Espero guste el texto, espero les deje algo, ya que para mí escribirlo fue un gran placer.

Nos leemos pronto! Que tengan una gran semana y si no es así, intentaré ayudar cuanto pueda para aliviar las cargas de esto que tanto cuesta llevar.

Hoy quiero agradecer a cierta gente en particular, a los que mi música disfrutan, a los que la elijen para que suene mientras viajan, mientras duermen o a la hora de estudiar, los que me piden más, los que quieren videos, grabaciones, escucharme en vivo o simplemente que haciendo uso de mi cultura musical les recomiende algo para escuchar. Hoy, para ustedes este texto.

Gracias Patito, porque siempre sos el beat que acompaña mi locura musical!

Will.-

Para todos, para nadie.

Es para quienes ya no me esperan en la puerta, para quienes no pueden esperar más por verme. Para quienes ya no me hablan y para quienes no pueden dejar de hacerlo. Para los que ya no escuchan, para los que me escuchan incluso en sueños. Es para quienes dicen no escuchar mis canciones, y para los que no dejan de pedirme que cante para ellos. Para los que ya no frecuentan este espacio y para quienes me piden que les lea cada texto en él. Para los que no creen en mis sueños y los que sin darme detalles, aún sueñan conmigo.

Es para saber que aún respiro, ya que sólo los latidos no alcanzan para sentirme un mortal. Es para saber que aún correspondo las alas de ángel, las garras de Tigre, las aureolas de Santo. Es que quiero saber si del otro lado de mi alma el mundo gira conmigo como aquí. Si se siente el dolor más aún de lo que yo tengo que soportar, o si cuando la noche cae, allí tampoco resulta fácil dormir.

Quiero sentir el olor a jazmín en la puerta de mi cielo, quiero ser sincero, genuino y especial, quiero ser hijo del que dice no ser señor, quiero ser quien soy porque lo soy por los que fueron. Quiero hablarle a la Luna como antes, quiero hacer el amor a las estrellas, romper los cristales del absurdo, rasgar el paño de cemento.

Tomo mi guitarra, sólo, la cuelgo de mi hombro, cierro los ojos, acerco mi boca a un micrófono y con mis labios rozándolo canto con la vida y con ustedes, porque canto para ustedes como lo hice desde el comienzo de todo esto. Canto para algunos, aunque no haya nadie cerca mío, es que nadie me ve, es que cuando no hay nadie ahí, nadie siempre estará.

Escribo con mi cabeza de lado, como la vieja lo hace. Escribo con letras que en la sangre corren, azul, rojo y negro. Escribo porque ella siempre me pide un texto más, porque aquella sigue mi progreso en silencio y disfruta sabiendo que no sé que aún me lee, porque la de más allá, querría que yo siguiera marcando pupilas con la poesía más sincera, menos técnica y más natural que la de cualquiera.

Si no soy un virtuoso, si no soy un célebre autor, si no soy el mejor cantante o la revelación, eso a ellos no importa, porque con mi gran o mínima capacidad, aún soy capaz de generar una mueca, una lágrima o una sonrisa al hacer lo que amo amando hacerlo.

Si este día no es mejor día no me importa ya, porque vale la pena arruinar uno de los míos, por mejorar un poco alguno de los suyos. Mi sonrisa es mía, siempre que ella pueda hacerlos sonreír.

A Guada, a Flops, a Ju, a Pato, a Ale, a Nati, a los que confían en mi para sentirse mejor, a los que se olvidan de lo suyo para verme sonreir, GRACIAS, este texto es todo suyo.

Will.-

Lee bien.

Te diste la vuelta, juraste una vez, juraste mil que no volverías a jugar con juramentos apresurados.
Soñaste voces, voces que te despertaron irrespetuosamente, las mismas voces que despierta te dijeron que leyeras bien, con la sangre, con la piel y no con tus ojos de miel.

Gritos callados, sábanas plateadas, hojas rotas de textos menospreciados, textos de platino, para mujeres de oro.

Leiste mejor, leiste bien, a la luz de una Luna que nunca te dejó, que perdió un cuarto, que perdió una mitad, que perdió casi todo su brillo y que a pesar de haber luchado con todas sus fuerzas, desapareció.

Pero Luna que fiel a sus promesas volvió a brillar poco a poco, un cuarto, una mitad, un poco más y fue Luna llena y te volvió a iluminar.

Lee bien, la Luna soy yo.

Will.-

130 Silencios.



El silencio de los segundos que dura una eternidad, los segundos escudriñados uno a uno, lentamente. La mítica espera que esquiva el crepúsculo. Astros nostálgicos, nostalgia astronómica, la cómica costumbre de perforar nuestros cráneos con lo que sabemos que no vendrá. Un lazo nos une, no nos deja fallar, nos alerta cuando nos necesitamos, no permite que dejemos al otro caer, somos cielo y mar, tiempo y tono.
Silencio de inocentes, silencios pecadores. Sabor a nada que se cuela por los poros para dejarnos sólo soledad. Sospecha el viento y simplifica el tiempo, tiempo que se mueve vacilante, dejando vacante el segundo que esperamos que no llegue.

Pero llueve, llueve y mis brazos se contraen abrazando el hueco entre nosotros, hueco que fue distancia, espacio que fue impaciencia, hoy lamento.

Llueve y el amor me puede, me sonríe enfrente y silencia mis lágrimas, silencia el lívido y alimenta las ganas de crecer más y más.
Ámbar, cielo gris, ojos miel, ojos café, ojos púrpura, boca de fe, cabellos de cristal pintado, aroma celestial y brillo angelical.
Abre las puertas, abre las aguas, abre el alma y déjame entrar, sin hacer ruido... En silencio.


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Hay muchas personas que hoy merecen una mención, muchas en serio, pero este texto está dedicado a una sola persona, por más que entre sus letras haya mil seres distintos.


Es un texto corto para vos que lo pediste, que reclamó actualización, que tenés algo que ver siempre con este espacio, que lo viste nacer, crecer...

Gracias Flops, gracias por ser una gran amiga, una gran persona, por estar siempre conmigo por enojarte cuando me hacen enojar y preocuparte tanto por mí. Gracias negrita, sos sin duda una porción de mi alma.

El post es todo tuyo negrita. Te adoro.

Pensé que era el 150, pero aparentemente no, un error de cálculos quizás, no importa en lo más mínimo, 110, 150, o 200, en unos días estaré aquí otra vez. Será hasta entonces.

Will.-

Nunca supo callar.

Y cierro lo ojos.
El mundo a mi alrededor se desvanece, se vuelve un tanto menos superficial, se escapa de mí como si aquella lluvia en mi cumpleaños. Mis manos acarician el perfume de una rosa, mis pupilas descansan lejos de la realidad, es que no sé si estoy aquí o no estoy más, no sé qué imagino y qué es real, pero me miro desde afuera y me veo suspirar.
Creo que la Luna está redonda, redonda y blanca como nunca, creo que esa es la luz que golpea mis párpados en el silencio de la espera por dormir. Pero dormir no puedo, un piano negro de brillos impecables me baña de armonías magnas, es difícil saber de dónde proviene aquella música que me acompaña; sé que es real, es que la realidad me encanta, pero sé que viene desde adentro, porque es allí donde escondo las mejores partituras de mi alma.
Pese a todo sigo perdido en el silencio, un silencio lleno de bellos complementos. Aves que silban unas a otras su amor, vientos que bailan a través de mi ventana y me acarician la espalda desnuda, mi otro yo, que nunca supo callar, ni por las penas, ni por el amor.
Silencio...

Mis manos se desmayan, mis dedos se relajan poco a poco, siento que mi pelo se alborota, siento que mi pecho se expande, siento que mis labios son besados, siento que estoy perdiendo parte de mi cordura, es que siento que estoy cayendo en las garras de los violines, de las dulces letras de mis textos inéditos, de las manos que siento me acarician.

Mi amor es nada a esta altura de la jornada, mi dolor es pena pero ya no es llanto, es que es en estos momentos cuando con los ojos cerrados llegan a mí las más puras y mejores vibraciones de quienes me cuidan sin importarles lo demás, lo que falte, o lo que haya.

De un salto vuelvo en mí, abro los ojos, los abro de par en par, los abro, los abro por la mitad, apenas los abro, sólo los abro, sé lo que hay cerca mío, sonrío...

Y cierro los ojos...


Will.-

Dulce música interior.

Tu piel dorada se mezcla con el polen que el viento esparce por todos lados. Las ABEJAS enloquecen, se despeinan contra las hojas al rozar sus bordes en vuelos rapaces mientras buscan sólo respirar el dulce vapor que tus gotas de transpiración dejan al perderse tras el Sol.
Nace un nuevo día y vos y yo estamos sentados a los pies de un árbol triste que teme ser talado, que teme ser olvidado, que no quiere ser tallado, un árbol que sufre enterrado en el anhelo de los amores que han nacido y muerto sobre sus ancianas raíces.
Muere un nuevo día y yo sólo sé que la música me lleva y me trae, de aquí para allá, como si pudiéramos comunicarnos, es música que nadie escucha tan sólo por intentar oírla, es música de musas y ausencias, de batallas y arrepentimientos vacíos de cotillón, es la música que te trae a mí, que nos lleva a la copa del pino más alto de tu nirvana.
Se abre una nueva flor, se despereza lentamente, bella y tierna. Uno a uno sus pétalos de paz muestra, abarcando completamente el lugar, embarcándonos a vos y a mí en un crucero metafórico al lugar que planeábamos crear mientras jugábamos a que nadie nos podía separar.
Una joven ABEJA aprende a volar tras tanto observar a sus pares transitando el cielo gris que despejándose poco a poco deja que el Sol ilumine con su calor. Se lanza sin temor, sin pensar en lo que ha perdido, olvidado  o imaginado, siente en el zumbido de su aleteo la zamba de los que envidian su vuelo de libertad, vuelo catártico.
Yo, en la orilla de una nube pálida canto un tango que le canta a la vid, a las penas y el color, canto por mi pasado, con mi pasado como pentagrama; canto por mis magas, con su magia como bandoneón; canto para que el cielo gris se aparte, es que si lo gris se hace a un lado, el Sol escucha mi cantar y brilla un poco más, y si el Sol encandila las mañanas los días nacen mejor, los árboles no temen florecer, las flores resplandecer y las ABEJAS, como yo, así podrán disfrutar un poco más de la dulzura de tu piel.


Ay Flopa... Esta vez me lo pusiste complicado "Abeja" no era algo que podía llegar a elegir como palabra clave, pero bueno, esto salió.

Espero guste, puesto que la pauta era bastante difícil.

Gracias a todos los que estuvieron preocupándose por mí en estos días de mal pasar en materia de salud, gracias por el apoyo de siempre, por las palabras de aguante, por dejarme llorar en sus brazos, por decirme Tigre y aún más, por hacerme sentir un poco más Tigre cada día.

Los amo!

Nos volvemos a leer en algunos días!!

Para ustedes, por ustedes, con ustedes, Will.-

Lados Opuestos - Final .


Antes que nada... No lean este texto si no leyeron las dos partes anteriores, o sí, pero no creo que le encuentren mucho atractivo.

Señoras, señores... El final.-

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-Mentiras.- Me confesó mientras narraba la historia, no tenía idea de qué hacer, pero siempre es bueno tener en qué creer, ¿No?- Me miró sonriendo y continuó con su relato.

Los golpes se oían más y más cerca, más y más fuerte.

-Voy a necesitar que confíes en mí.- Pidió con tono de súplica.

-¿Hay otra opción?- Replicó nerviosa Alma

-Claro que la hay, podríamos esperar quizás 20 horas hasta que estemos seguros de que el “peligro” pasó, o cuarenta y ocho horas hasta que alguien venga a la iglesia, no sería ningún problema.- Se puso cómodo entre algunos libros y sonrío sabiendo que ella no lo miraba.

Un suspiro de ofuscación se oyó y ella preguntó.

-¿Qué es lo que tengo que hacer?- Sonando resignada.

-Cuando yo salga por esa puerta vas a trabarla y vas a esconderte lo mejor que puedas.- Conozco su tono de voz cuando habla con determinación, suena tan seguro que incluso da un poco de miedo.

-¡¿Qué?!¿Est… Estás loco?¿ Salir?- Dijo desesperadamente evitando gritar, con los dientes apretados.

Intentó decir algo más, pero Will ya estaba listo para salir, cerró los ojos y tomando una gran bocanada de aire dijo:

-Pase lo que pase… Un escalofrío lo interrumpió. -… Esa puerta queda trabada, es la parte en la que necesito que confíes en mí, no es una opción, no voy a tardar demasiado en volver, pero necesito que no salgas, que no muevas esa puerta.

Lara se movió lentamente asintiendo como en contra de su voluntad, pero aceptando el esfuerzo de mi amigo por sacarla a salvo de ese lugar.
Se miraron varios segundos hasta que Will acarició muy suavemente el rostro de quien permanecía inmóvil, colmada de terror, pero que al contacto con aquel contacto cerraba sus ojos e inclinaba la cabeza para reposarla en su mano, tan lento como la acercó la alejó, él es levantaba ya dispuesto a salir, quitó la traba, se inclinó un poco para poder pasar por ella y respirando mucho más hondo que antes salió cerrando silenciosamente, sin mirar atrás, sin dejar que la duda lo dejara clavado en el lugar, sin pensar demasiado.

La leyenda urbana dice que a esa iglesia no va nadie, sino que es el mismo edificio quien tiene sus propios habitantes, que por las noches hacen travesuras en el lugar y antes de que la noche muera desaparecen sin dejar rastro, estoy seguro de que fue eso lo que lo impulsó a tomar la decisión de hacer lo que hizo, la curiosidad una vez más lo venció y fue más fuerte que la misma razón, que sus nervios, sabía que no iba a tener otra oportunidad semejante, tenía que aprovecharla.

Y según tengo entendido salió por aquella puerta sin dar un paso de temor, el aplomo con que abordó la situación espesó el aire, lo volvió palpable y Alma no tuvo más que verlo irse, dejando la habitación. Muda, esperando para trabar sin quejas, sin preguntas.
 
Así esta suerte de relato entra en su última etapa, y mi favorita. No hubo ruidos, gritos, ni golpes, no hubo más que silencio en aquella iglesia, un silencio divino, pero aterrador, desesperante, silencio.

Supe que Will, con toda su sencillez se apareció sin decir palabra desde detrás del manto rojo sangre que cortinaba la pared más alejada de la entrada con un abrecartas de plata ligeramente apoyado en su muñeca izquierda y dijo con tono ansioso, enfermizo.

-Voy a suicidarme, y ustedes no van a poder impedirlo, y si lo intentan entonces mi sangre va a manchar sus ropas y serán cómplices de mi muerte.- Cerró la frase con una carcajada que acompañaba perfectamente su rostro descolocado.

Aparentemente, la gente que atónita lo observaba no dudó y prefirió cargar con la culpa de dejar a un hombre morir solo, quitándose la vida a cargar con las posibles acusaciones generadas por el hecho de haber estado ahí durante el suicidio. ¿La gente? ¿Los ruidos? Ni una secta budú, ni adolescentes ebrios, ni fantasmagóricas apariciones, miembros de la iglesia misma, fumando marihuana, rompiendo cosas, alborotando el lugar, incluso había un fuego encendido a un lado, avivado con un atril y un banco destrozado, algo que podría haber terminado en un grave incendio. Que fueran miembros de la misma parroquia fue lo que generó que no pudieran capturarlos, al amanecer todos desaparecían, no por cansancio, no por aburrimiento, sino porque ellos mismos eran sus buscadores, conocían los momentos exactos en los que iban a ser emboscados.

Will cumplió su promesa y volvió por Alma, quien más pálida que nunca esperaba aún dónde él la había dejado, sus ojos brillaron al verle, se abrieron y emanaron una luz encandilante, de pronto, una vez más, el terror la abordó, vio sangre en el brazo de mi amigo, quien delante suyo, alto, delgado, la miraba sonriendo. Carcajeó y le dijo.

-Creo que mi intención de causar impresión fue más fuerte que mi cautela.- Y le guiñó un ojo sin dejar de sonreír de lado.

Conozco esa cicatriz, la recuerdo porque cuando la vi por primera vez intenté saber su procedencia y recibí un “Larga historia.” Como respuesta. Hoy conozco esa larga historia, no me fue contada por casualidad, o quizás sí, ya que sólo unas horas antes de oírla por primera vez conocí a Liz, una niña hermosa, quien fue bautizada en aquella iglesia por su madre Lara, una mujer hermosa como pocas. Alma, quien tuvo una intensa plática con quien alguna vez supo sacarla de aquel apuro, conversación que presencié y en la que ella sin detallar demasiado, me contó su porción de historia, motivo por el cual cuando Will y yo emprendimos la caminata me sentí obligado a indagar hasta conocer la anécdota por completo.

Alma me explicó que su hija fue llamada Liz en honor a un símbolo, a un gran amor, pero Will nunca quiso contarme qué pasó desde el día en que ellos dos se conocieron, hasta el día en que se reencontraron en aquella iglesia.


                                                                    Fin.


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Ante todo me gustaría agradecer infinitamente a la gente que me alentó e incentivó para subir este texto, tenía mis dudas con respecto a si iba a gustar o no, pero ellas me dieron las ganas, la confianza, gracias a las tres personas que la leyeron antes de decidirme a publicarla, ustedes saben quienes son, a ellas sumo a la rubia, que ya conocía la historia y ni bien la leyó por primera vez hace ya algún tiempo me dijo mil veces que tenía que terminarla y postearla.

Gracias a los que la han leído en el blog, parte por parte, a los que me pidieron que me apure para subir el resto porque querían saber cómo terminaba, espero hayan disfrutado del final y por supuesto del texto completo.

Hoy es otro día con sabor a nostalgia, hoy es otro día que me llena de sonrisas, hoy quiero agradecerle a la vida por tantas satisfacciones, a la historia por tanto que recordar, al destino por tantas vueltas.

Gracias por dejarme seguir siendo su Tigre, su ángel, su santo, seguir siendo yo.



Will.-

Lados Opuestos 2da Parte.


-El punto es que mi hermano y ella comenzaron una discusión completamente estúpida, él se subió a su coche y se marchó, mi madre se dio vuelta, me dio una bofetada y se encerró con llave en su habitación… -El tono se fue colmando de rencor e ira.

-Así fue que cargué mi bolso con cuanto pude y me fui de allí, no conozco la zona ni su gente, lo primero que se me ocurrió fue esta iglesia. La vi cuando mi hermano me trajo a media tarde.

Will me graficaba cada gesto, entonaba, imitaba, tanto que logró conmoverme mientras me relataba la historia, se aclaró la garganta, me dijo que la expresión en mi rostro era todo un cumplido y continuó.

-Este no es un lugar para alguien que quiere huir de alguna realidad, es triste y deprimente, lúgubre, da miedo, no es la mejor elección pero…

-Qué hacés parado frente a mi.- Interrumpió “Alma”

-Yo no vengo ni a olvidar ni a huir Lara, sólo vengo a estar tranquilo.- Explicó mi amigo.

-No me llames Lara, lo odio.- Se quejó con tono eufórico.

Will sonrió y sin cambiar su clásico tono relajado dijo:

-Dijiste “Quienes mucho me conocen me llaman Alma”.- Hizo un ademán con sus manos como si presentara algo y concluyó…

-No te conozco en lo más mínimo, por qué habría de llamarte por tal nombre.- Levantó las cejas y esperó.

-Está bien.- Dijo ella en voz baja –Te cedo el privilegio, a partir de este momento estás en todo tu derecho de llamarme “Alma”, pero por favor no repitas mi nombre.- Suplicó con ojos tristes.

Algo sonó a lo lejos, un golpe, como si hubiera chocado madera contra madera, Alma abrió sus ojos cuanto le fue posible, aterrada, tomó aire para hablar pero él se lo impidió tapando su boca de finos labios con uno de sus dedos, largo y delgado, de yemas gastadas por el raspar de las cuerdas de la guitarra; la miró a los ojos, deteniéndose un instante en su iris, verde en los extremos y gradualmente oscureciéndose hasta morir en un marrón tan fuerte como el negro de sus pupilas; volvió en sí y sin dejar de mantenerla en silencio la tomó por la cintura y la alejó por detrás del telón hasta encontrar una pequeña puerta, casi invisible, con cuidado la abrió y ambos ingresaron a una habitación de no más de dos metros por dos metros, sonó muy bajo la traba mientras el último haz de luz  fallecía dejándolos completamente a ciegas, se escuchó un ruido metálico sucedido por un chasquido y por fin la lumbre del encendedor plateado se encendió, Will lo acercó a un velón para encenderlo, apagó la llama con olor a bencina cerrando la tapa y dejó resbalar el mechero en su bolsillo. Varios golpes más se oyeron provenientes de afuera, según me contó mi amigo, el rostro de Alma empalideció levemente, destacando así el color de sus ojos y el negro de sus cabellos, que llovían por toda su cara.
Un gran estruendo sacudió el lugar y ambos se miraron, él no me lo dijo, pero estoy seguro de que estaba nervioso y asustado, y aún más seguro de que ella nunca lo notó.
El pequeño cuarto en el que estaban era extremadamente incómodo, con cosas arrumbadas a un lado, un espejo en su opuesto, varias velas de varios tamaños, dos sotanas colgando y tantos otros objetos, probablemente no hubiera entrado ni una sola persona más, pero era lo suficientemente amplio como para que ellos dos se escondieran de lo que fuere que causaba semejante alboroto afuera.

Alma empezó a recuperar el tono normal de su piel, aún pálido, pero normal, lo miró a Will a los ojos, sólo iluminados por la llama del velón y dijo:

-Tengo varias preguntas que hacerte…- Sus pupilas se movían por todo el hombre que tenía delante.

-Te escucho atento, si me es posible, sin dudas tendrás cada una de tus respuestas.-Contestó con aires de duda.

Lara tomó aire y casi sin separar sus labios para hablar comenzó.

-¿Cuál es tu nombre?¿Qué haces en esta iglesia, en este momento?¿Cómo demonios conocías este lugar?¿Qué es todo eso que se escucha del otro lado?- Como marcando el final volvió a respirar y lo miró fijamente.

-Creo que puedo contestar a cada una de tus preguntas, al menos lo intentaré.-
Se acomodó entre las cosas tiradas por el piso y aguardó a que ella hiciera lo mismo, segundos más tarde, ya sentados los dos empezó a responder muy tranquilo.

-Me dicen Tigre, me dicen Will, con eso alcanza, no creo que necesites saber mi nombre. En cuanto a qué hago en esta iglesia y cómo sé de este cuarto en particular son la misma respuesta, mi abuela pasaba horas y horas en este lugar, viniendo a acompañarla y ayudarla fue que supe de esta habitación casi secreta. Respecto de qué es lo que hay de aquel lado, qué provoca semejantes ruidos, no es la primera vez que llega a mis oídos este asunto, aunque sí debo admitir que nunca había estado presente durante el fenómeno. Según sé, desde hace un tiempo se han oído disturbios, gente que irrumpe por la noche sin motivo aparente y se marcha antes de que alguien pueda atraparlos; yo particularmente no creo en la teoría de actos vandálicos, creo que algo más los trae a este lugar y quizás hoy sea cuando sacie mis dudas.- Bajó la mirada, la volvió a mirar a Alma detenidamente, como anunciando el final de su turno.

No logro imaginar la expresión en los ojos de la joven, pánico, incredulidad, Will acabada de expresar que ese día planeaba averiguar qué era lo que buscaba quien fuera que profanaba el lugar por las noches.

Lara no fue capaz de articular palabra, lo miraba fijamente intentando entender a qué se refería.

-Tranquila.- Dijo por fin rompiendo el silencio.
-No sé qué puedo encontrar de aquel lado del telón, pero no voy a arriesgarte bajo ningún punto de vista, sé perfectamente qué hacer.-



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Espero vaya gustando, espero estén muy bien, espero verlos acá en unos días cuando suba el final. 

Les deseo muy buenos días de ahora y hasta el próximo encuentro.

Gracias, infinitamente.




Will.-

Lados opuestos.


Hay quienes aún dicen que esta historia es cierta, hay quienes no lo creen, a otros ya no les importa. Es una historia escrita por mí y creo que merece ser publicada, la crean o no, les importe o no. Toda suya, espero disfruten de ésta, la primera de tres partes.

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Will siempre fue un soñador, su mirada y aquel brillo tan particular en sus ojos oscuros lo delataban. Caminaba lento y relajado, pero muy seguro, sus casi dos metros de altura le daban un porte imponente y en la sonrisa que dibujaba de tanto en tanto se encontraba el equilibrio con la ternura de un hombre formado entre mujeres. Era sensible, dedicado y muy pendiente del bienestar de sus afectos, pero claro, eso pocos lo saben, pocos lo reconocen, muy pocos aún lo recuerdan y de esos pocos, sólo uno o dos todavía lo tiene en cuenta.
Si bien mi amigo siempre mantenía un aspecto soberbio y de autosuficiencia era inseguro por demás, asustadizo y en constante lucha contra su autoestima; no puedo evitar sonreír al pensar que eso nunca le impidió enfrentarse a lo que hubiera delante de él incluso a su lado más opuesto.
Hubo una noche de Diciembre que nunca va a pasar, una historia que por temor a olvidar dejo implícita en este texto.
Las navidades de aquel año eran como de costumbre una pena más que una fiesta, en particular la que menciono en este escrito. Una gran pérdida en su vida había sido motivo de varios meses de dolor y lamentos, dolor del inesperado, ese que ataca por la espalda y sin anestesia, el que no pasa jamás, por su carácter de irreversible, carente de atenuantes, de culpas, dolor puro.
Ese 24 de Diciembre nos encontró en vela, solíamos festejar por adelantado y que la noche buena por cuestiones familiares alguno de los dos viajaba y por lo tanto cada quien la pasaba por su lado.
Según Will me dijo una tarde de Mayo mientras caminábamos bajo un frío rocío, aquella mañana PRE-navideña, cuando yo partí él permaneció despierto, sentado en su cama tocando una canción de su autoría hasta que decidió que era tiempo de comenzar el día; así fue que preparó el desayuno, afinó los dedos y empezó a escribir.
No voy a hacer hincapié en cómo transcurrió la tarde o la cena, basta con saber que fue triste, tediosa y solitaria.
Entrado ya el 25, mientras el cielo se teñía de colores y humo, de risas, gritos y grandes deseos, sentado en su puerta él pensaba en nada, intentando no gritar ni enloquecer; lo logró durante algunas horas, y cuando se volvió incontrolable tomo su manojo de llaves, un paquete de cigarrillos, su encendedor a bencina y sin hacer ruidos innecesarios o escándalo salió de casa mientras todos dormían.
Afuera ya era otro paisaje el que se advertía, la noche vestida con algunas nubes dejaba ver alguna que otra estrella sin pareja, sólo unas explosiones se oían a lo lejos y apagadas,  no más risas, no más gritos, estaba sólo, en paz y armonía con su sollozo.
Si había algo que Will tenía era memoria, retenía detalles, lugares, imágenes, aromas, memoria privilegiada que le dio una enorme cantidad de buenos momentos y le aseguró dolor eterno.
El caso es que su memoria y su gran cantidad de barrios y ciudades transitadas le otorgaron infinidad de conocimientos; utilizando estos últimos fue que sin demasiados inconvenientes encontró un expendio clandestino donde comprar algo para calmar su sed y embriagar su pena.
Hubiera pagado por verle caminar por esas calles vacías, hablando sólo, con una botella sostenida tiernamente por el cuello, como se sostiene a un amor que duerme en los brazos de uno; me hubiera encantando estar en su mente un instante, principalmente para saber qué lo condujo a saltar un portón de rejas y colarse a escondidas en una iglesia cerrada con candado, ya que si bien sé con certeza el por qué de elegir esa iglesia en particular, nunca comprendí de dónde nació aquella descabellada idea, tampoco intenté saberlo, sin aquella idea, esta historia nunca hubiera sido escrita.
El Sol todavía ni asomaba sus primeras luces cuando mi querido Will ya caminaba entre bancos de madera gastada y pisos fríos de baldosas gigantes, un lugar completamente muerto, sin velas ni cantos, ni penas, ni santos. Con sumo respeto se inclinó levemente ante una pálida y tétrica figura de cerámica, una lágrima llovió al vacío y estalló contra el suelo, bañando el piso con tristeza de la más profunda.
Lentamente había cerrado sus ojos resignando aquella gota de dolor, pero esos mismos ojos oscuros se abrieron a tope de un golpe y sus pupilas temblaron, algo crujió a un lado de la escultura inmóvil tras la cual se desplegaba un telón rojo, grueso, pesado, manto que se movía tras aquel rechinar de madera, una situación que yo consideré escalofriante y ante la cual hubiera corrido a más no poder hasta alejarme varias manzanas de allí, pero no él, su curiosidad supo llevarlo al centro de grandes problemas, pero debo reconocer que también le ha brindado más de una satisfacción, nunca supo quedarse con la intriga, por lo que a paso muy lento, apoyando la punta del talón y de a poco el resto del calzado, como en cámara lenta, se acercó con cautela. Entrecerró los ojos, agudizó el oído y oyó una respiración casi muda, agitada, pero agónica. Miró hacia atrás y a los lados, volvió a fijar la vista al frente, y sin pensar en volver continuó hasta el final del paño, lo apartó lentamente, frunció el ceño y sonrió de lado.

Una mujer de no más que 19 años sentada en una especie de tarima baja de madera lo miraba, con expresión extraña, el rostro bañado en lágrimas y unas cuantas botellas a sus pies.

-Al parecer perdí la exclusividad de este lugar.- Dijo él en un tono bajo y calmado, tranquilizador, pero ella no contestó, en un amago de llanto sonrió, pero permaneció en silencio.

-Supongo que también es tarde para brindar.- Continuó perseverante mientras con la punta de su pie derecho movía una botella vacía, haciéndola rodar por el suelo.

-Supongo que lo que estoy interrumpiendo no es el comienzo de una misa.- Contestó ella sonriendo entre rezagos de llanto mientras fijaba su vista en la bebida que Will sostenía entre sus dedos.

-No confundas hija mía, es “Vodka bendito”, o “Bendito Vodka” según algunos fieles.- Exclamó en tono serio y educado.

Moviéndose despacio para no asustarla se acercó a ella y se acomodó a su lado.

-¿Deseas hija mía recibir su bendición?- Dijo risueño.

-Por supuesto, ¡será un placer!- Afirmó exagerando sus gestos.

-Mientras lo hace, sería una muestra de gratitud que me explicaras por qué estás en este lugar, a esta hora.- Indagó Will.


-Quienes mucho me conocen me dicen “Alma” en un juego de palabras con mi apellido, pero mi nombre real es Lara, no soy de por aquí, vengo cada año a pasar las fiestas a casa de mi madre, a pesar de vivir y llevarme excelente con mi padre, el punto… (Su voz comenzó a quebrarse, respiró hondo, forzado)



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El punto? El punto lo dejo para la próxima, espero haya gustado, muy pronto sabrán cómo sigue. Mientras más guste, menos tardaré en publicar el resto (Sí, es chantaje.) 

A todas las madres, muy feliz día, muy feliz día a la mía, muy feliz día a las que se han ido pero siguen con nosotros en cada pequeño gesto del día a día. Las extraño, las amo.


Will.-

Aromas, luces, voces... Fuerza.

Frustración, sentir que alguien me obliga a escribir, sentir que mi cabeza se exprime en busca de textos sólo por mantener vivo el poeta en mí....
No, no hay frustración, no hay presión, nadie me obliga, nadie exprime nada, de mi pecho a mis dedos las letras desbordan solas, nadie tira de ellas para ver si hay un texto al final de la cuerda, muy por el contrario, ella al menos, me regala todo el tiempo del mundo para relajarme y sentirme cómodo.
Ella es una mujer que nunca ví, no conozco su aroma, apenas recuerdo su tono de voz. Mi amiga no necesita un nombre, porque no necesita un apodo, porque no necesita ser llamada, porque mi amiga está ahí en cada tropiezo, me levanta, me limpia la cara y me ayuda a seguir, ella es Flops, como no desearle lo mejor si ella me da lo mejor.
También está ella, ella es una hermana, ella es un amor puro y limpio, sin dobles intenciones, sin pretensiones, sin falsas adulaciones, sin más que su humildad, su sinceridad, su calor de hogar, su compañía eterna; Euge, un alma pura que incluso en los momentos de peor pasar decidió abrir sus brazos y confiar en mi abrazo, ella que me devuelve cada mínimo esfuerzo que alguna vez he hecho, con la que me río hasta la madrugada, con la que lloro mientras río, con la que vivo mientras muero.
Tengo una luz también en algún lugar, una luz que me trata como un ángel, un lucero a la hora de encontrar un camino, un foco de esperanza cuando la oscuridad me ataca, fuegos de artificio que me pintan el rostro de colores devolviéndome la sonrisa, Ju.
Tengo una voz, que diga lo que diga, ha crecido de manera magnífica a lo largo de este tiempo, desplegando una pasión y un sentimiento enorme cada vez que entona una canción, ella que canta sin papeles, sin detenerse a pensar en pudor, hablemos de Jazz o de canciones para niños, su voz supera distancias, su voz trasciende estados de ánimo, porque su cantar pinta gestos de alegría, Sab es su voz y la mía.
Nicky anda por ahí también, una pequeña mujer que me lee, me escucha, intenta entenderme, toma de mí las cosas que cree que le ayudarán y me agradece y reconoce cada detalle remarcable de mi esencia, me convierte en maestro cuando necesita aprender, me llena de amor en un abrazo cuando me tiembla la voz y mi cuerpo amaga a caer.
Tengo las manchas de un tigre en la piel, las cicatrices de los cortes en el pecho, las garras de un luchador por una de las partes más importantes de mi vida, y tengo a la mujer de los cabellos dorados para recordarme todos esos momentos, todo ese esfuerzo y mantener vivo en mí el legado de su amor.
Tengo cuatro años de sentirme el hombre más afortunado del planeta, algo que hoy sólo es un motivo de llanto antes de dormir, porque a pesar de que todo aquello me haga sentir completo, me haga sonreír, no es más que el recuerdo de algo que ya no tengo a mi lado, que es cierto, aún corre por mis venas, pero me recuerda que hoy, estoy un poco más solo.
Fueron y son mis mujeres, las que sin importar qué haya pasado están ahí, para despertarme con palabras aliento, para recordarme quién soy, qué soy, que aún cuento con ellas. Las que aceptaron mis disculpas, las que reconocen mis defectos como detalles, y mis virtudes como tesoros. Son ellas, mi fuerza y mis ganas, las mujeres de mi vida.

Mantendré mi escudo en alto, me armaré con más coraje que nunca, afirmaré mis pies al suelo, apretando mis mandíbulas y abriendo bien mis ojos recibiré un gran golpe de frente, intentaré mantenerme de pie cueste lo que cueste, intentaré no morir en el intento.

Sinceramente… Will.