Señorita.

Estiré mi brazo hasta que mi mano alcanzó su piel, cerré los ojos, el olor a temor aún era una fuerte niebla en el ambiente, los tintes de rojo y fuego en el pavimento refulgian como nuevos, como oro, como piel virgen, como Soles de fantasía, como vos, como yo. Como pude la abracé y pasé su brazo por sobre el mío, la tomé con fuerza por la cintura, puse un pie entre los suyos, me aferré a ese instante como un niño a la ilusión de una nueva navidad, tarareé, a mi alrededor el cambió se volvió amor, con los aires del verano empezamos a girar, casi hasta el mareo, hasta las náuseas, cerrando los ojos, disfrutándolo, renaciendo, sonriendo, sin pretender ni parecer, sin merecer, sin ser, sin pensarlo, sin respirar por momentos, sin sentir de a ratos. Primero un paso, tras él otro similar, uno a la derecha, y uno hacia atrás, yendo y viniendo. Y empezamos a bailar, y bailamos cada vez con más intensidad, cada vez más sinceros, más excitados, bailamos y el cielo se cubrió, y me abrazó, y cantamos un tango gris, una lágrima de Re, una vez más.
El licor era alma, y la música una voz, eramos fieles a ella, fugitivos de los aromas, de la lluvia y la muerte, bailamos y la noche huía de nosotros, cauta y desesperada, pero no parpadeamos siquiera, nos olvidamos del olvido y los recuerdos, fuimos todo lo que nunca fuimos, dejamos de ser por un siglo o dos, corrimos de la vergüenza, nos encontramos a nosotros mismos en la mixtura más solemne y dedicada, sucumbimos al calor y derretimos glaciares de fresa, nos alimentamos de los silencios de otros para no escandalizar al mundo en nuestro acto, y corregimos a nuestro gusto y parecer el mundo entero, lo amoldamos a nuestros cuerpos, lo transformamos en hotel, lo canonizamos en los gemidos.
La muerte y yo bailamos, el miedo y yo bailamos, haciéndole el amor a la tortura torturé a los estereotipos, me enamoré de la locura que odiaba, me convertí en un ícono, me volví santo en el pecado, abrí los ojos y la ví, la dama de rojo, ya vestida de pasión, fue mi fé y fue mi vida. Fuimos el sonido, la luz y lo demás, somos el emblema de lo que se puede ser, somos dos, somos el uno del otro, lo que uno no puede ser por si mismo, el complemento y el suplemento, la piel y los susurros, somos uno, un mundo.

Bienvenidos al 2010, bienvenidos otra vez... Neuronal Revolution.


Will.-

2 comentarios:

  1. Hermoso...
    Para vos el concepto de debilidad no existe, cierto? No hay tal cosa. Y lo entiendo, por que con vos al lado para mi tampoco existe. No hay quien pueda separarnos sino nosotros mismos...Y los dos sabemos que eso no va a pasar.
    Mentiras, engaños, rabietas, conjuros, y todo el esfuerzo del mundo va a ser en vano...Por que el mundo es nuestro. Nuestro mundo.

    Tenemos 8640 horas por delante. Nuestras; nuevas.
    Te amo.

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  2. Tarde pero seguro negri.
    Bueno, ya te dije que tu texto me gustó. Muy bonito de verdad. Me hace recordar a ... un niño, no sé bien porque..
    Weeno, te lo dije varias veces ya, pero una más no hace daño: Disfruta tu 2010 Si?
    Se te quiere mucho negrito :)

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