Martes otra vez.

En el sepelio de los días me encuentro surciendo parches sobre mis heridas.

Un Martes desabrido y tan apático como un Domingo sin tu compañía, una selva sin sus ruidos, un alma camino sin penas o un viaje sin riegos, un Martes sin luciérnagas ni espinas. Naturaleza incierta que me lleva siempre a un mismo lugar, pero siempre con un final distinto. El cine abandonado, la iglesia turbia, el Sol opaco, la estación perdida, la hija de la huelga o la madre del amor. En el espejo me cruzo con los rasgos del tiempo dibujados en mis ojos, pido a los oráculos una pista sobre lo que el futuro me acercará, pienso, desisto y canto un verso más.

Ay coral, tus colores quiero una vez más, un jazmín es lo que espero al regresar, ay Azul, hoy no quiero despertar, hay lugar, siempre hay y habrá un lugar donde mis alas podrán descansar, siempre habremos de recordar que mucho o poco sea lo perdido algo vendrá, algo de alivio o algo contra que pelear, digno de mil sonrisas o una lágrima más. Aún hay más y este Tigre con gusto será el comensal, el que cuando sea, como sea, el planeta vuelta dará, bajo las piedras buscará y su vida dejará para intentar que un Sábado perfecto o un Martes más encuentres algo bueno por qué despertar.

Escrito el 24/07/2012, Ferrocarril Urquiza.



Para vos morocha, sea lo que sea que tiene de mal humor no lo vale.

Te amo.

Tigre.-

2 comentarios:

  1. Después de mucho tiempo vuelvo a leerte, y a leerme. Te mando un beso, Guille. Tu estilo cambió, pero sigue siendo tuyo.

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