Tengo casi listo el que es probablemente el texto más demandante y costoso en mi historia como escritor...
Después del tren, el bien, tranquilo, bajando las escaleras que ayer corrí para vencer, los gemelos de la ansiedad presionando mi cintura, los incisivos de la diva marcándome el abdomen, voraces y retóricos, nutriéndome de sí, alimentándose de mí, viviendo así, sintiendo así, arrastrándonos por los tejados del líbido por mi ser. Me quedo mirando el vacío, me pregunta la mímica si estoy bien y me devuelve al primer lugar, le digo que no encuentro una palabra para seguir con otro texto, encorva los labios, una hipérbole gestual, remato baches finiquitando los blancos, me fijo en ella escoltando mis fracasos, dándole franco a mi auto rechazo, detenida en los intervalos y raptos, detractores mamarrachos, terreno plácido, pantano, tatuando en fango hurto y fanfarrias contacto, contagia, convida, fanático. Mi corazón está bien, su sexo me pide que mis murmullos se pronuncien en su sien, juguetes rotos, negocien trompos, rocíen, auspicien la pausa entre capítulos, temporadas y riel, delicado pero cruel, la furia del andén, actos ilusionistas harán desaparecer coleccionistas de laurocerasos, acumulo en frascos traspasos francos en palacios. Mientras goce cantando un tango en las aceras puercas por regazos regalados, habrá esperanza para los desayunos rezagados. No deja se observarme, no me suelta la mano aunque Fátima tenga sus santos vendados, leí una frase que me dió frazada en la fragilidad de sus fríos poemas firmados, giré en el banco de la Mitre la función de los buzos resignados, algo en la maga me sostiene facilitando flotar en lo alto, se extravían las varas, la miro, le guiño un ojo, me río, evito decirlo pero, tengo la palabra que desbloquea el recado, estuvo siempre ahí, posada en sus pestañas como cortinas de un ventanal al Nirvana soñado. La encontré, sigo en racha de milagros y textos tintados.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario