Más allá de tus ojos


Se levanta de una tierra castigada un susurro, un conmovedor pedido de agua como el canto de los pájaros en la sequía, se pone de pie en un triste lago un arco iris monocromo, un silbido lúgubre lo acompaña deambulando por allí y desde la portería de un Álamo un Tigre fuera de servicio observa como todo se va sucediendo según dicen los libros, como debería de ser.
El Sol apaga de a poco sus luces cansado de luchar un día más y ficha para poder hacer su segundo turno del otro lado del mundo, todo es como dicen los sabios que debe ser.
Se abre una rosa, roja y despampante de locura se viste mientras los estudiosos dicen que no es posible y que por tanto no será. El Tigre cansado refunfunea y con su hocico hace a un lado una hoja que acababa de llover, observa la flor y a su alrededor, lo que era descontento va cumpliendo su labor y empieza a mutar, vuelve todo muy de a poco a brindar calor y pasión. El Sol hace a un lado a una Luna que sonríe por la actitud, vuelve a amanecer y el silbido triste que acompañaba al arco iris golpea en el pecho al gorrión que convierte su pesado canto en un trinar melódico y reconfortante, lo que antes era monocromático ahora se alza radiante y de colores, mil de ellos, quizás aún más, la brisa comienza a soplar y el susurro se vuelve canción. El Tigre sonríe cómplice de lo inesperado y vuelve a dormir, una vez más ha visto caer a los burócratas y renacer la historia en contra de cualquier probabilidad, ha visto amanecer dos veces un mismo día.
Abre tus ojos y déjalos mirar más allá de lo que hay, así podrás también ser testigo de lo placentero que es ver la magia crecer.


Tigre.- Will.-

Martes otra vez.

En el sepelio de los días me encuentro surciendo parches sobre mis heridas.

Un Martes desabrido y tan apático como un Domingo sin tu compañía, una selva sin sus ruidos, un alma camino sin penas o un viaje sin riegos, un Martes sin luciérnagas ni espinas. Naturaleza incierta que me lleva siempre a un mismo lugar, pero siempre con un final distinto. El cine abandonado, la iglesia turbia, el Sol opaco, la estación perdida, la hija de la huelga o la madre del amor. En el espejo me cruzo con los rasgos del tiempo dibujados en mis ojos, pido a los oráculos una pista sobre lo que el futuro me acercará, pienso, desisto y canto un verso más.

Ay coral, tus colores quiero una vez más, un jazmín es lo que espero al regresar, ay Azul, hoy no quiero despertar, hay lugar, siempre hay y habrá un lugar donde mis alas podrán descansar, siempre habremos de recordar que mucho o poco sea lo perdido algo vendrá, algo de alivio o algo contra que pelear, digno de mil sonrisas o una lágrima más. Aún hay más y este Tigre con gusto será el comensal, el que cuando sea, como sea, el planeta vuelta dará, bajo las piedras buscará y su vida dejará para intentar que un Sábado perfecto o un Martes más encuentres algo bueno por qué despertar.

Escrito el 24/07/2012, Ferrocarril Urquiza.



Para vos morocha, sea lo que sea que tiene de mal humor no lo vale.

Te amo.

Tigre.-