Artilugios de artificio.

Como un piano sin cuerdas ni ébano la vida se vuelve una antigua pieza cinematográfica, vida en blanco y negro, vida muda, muda de palmas, muda de almas, desnuda vida, desnuda como una nuez tras la noche buena, desnuda como tus muslos tras la buena noche, desnuda como el champagne bebido, desnudo y amargo como la vida, amarga y esclava. Procura liberar las palabras, cuando la melodía se ausenta entre líneas es la armonía de tu esencia que aromatiza y devuelve lo que la monotonía amenazó llevarse, cantar un tango, silbar un soneto a la madre de tal, saber cuál es cuál, quién es quién, de dónde y hacia dónde.

No olvides que también tú tienes una voz, que incluso al final del pasillo, cuando frente a tus pies sólo encuentres un abismo y la inmensidad abarque tanto como tus ojos puedan "no ver" gritarás y pese a la ausencia de amigos y amores será tu propio eco quien te de el "Adiós" del final y así serás tu último confidente, quien firme tu sentencia y te de la bienvenida a lo que está por venir.

Digamos que olvidas tus manías, digamos que tus tijeras pueden cortar la sensación de soledad a la hora de la merienda, o que la misma obsesión que no te deja dormir es la que te mantiene en pie frente a lo que el tiempo se llevó mientras el cine hablaba de una guerra de ficción y automóviles fantásticos.

Son tus lentes empañados y tus ojos iluminados por dicroicas la medicina que necesitan los mediocres, la suerte de tus artilugios es pólvora para los fuegos de artificio a la espera de las primeras luces de Mayo junto al puerto del río pardo donde te escribí una de las piezas más bellas de mi repertorio literario. Separa tus labios rojos sólo si teñirás de escarlata los míos. Te observo atónito por la perfección de los pliegues de tu piel, sin etiquetas, vistiendo de gala mi cintura bajo la constelación prohibida del bemol olvidado en la rodaja de limón que mordiste bajo la última lluvia del mes perdido, el año en que la eternidad fue tan sólo una porción del instante que el infinito nos obsequió.


Tigre.-

Mítica e impura.




Durante el clima bipolar de un invierno ciclotímico nos buscamos entre sábanas como papiros y cristales de zafiro, intentando no ser nadie, pretendiendo no vernos mientras nos miramos, de los puertos escondidos a los techos de los grandes edificios derruidos, de "PE" a "PA", de mi mamá a tu libertad, de olvidarte los parámetros sobre los que rige el tiempo, no olvidar que ruge el Tigre, no te fíes de su aspecto calmo. Lo leí en un Salmo, los impíos jamás formarán parte de mi mesa y es esa la facultad de hacerse uno, único, ajeno a lo correcto o incorrecto, esencial, invisible a los ojos.

La ciudad se viste con su manto de gala, su ropa de noche, su perfume derrocha volumen y la música que abunda me reprocha que ya no ande como danzando en las nubes. La fragilidad de las cortinas de agua que la lluvia despliega por el infinito perdura en las pieles tatuadas por la santificada gloria de las palabras desparramadas.

Lola no tiene imágenes que la describan, no tiene definiciones que la puntualicen o la califiquen, es una maroma natural entre fuegos de artificio, mi circo temido, el misil literal que estalla y su onda expansiva baña las cumbres de los Pirineos, una odisea durante la que se desarrollan años de escritura mítica y expresividad impura. Buena noche a su divinidad y buen día a su sueño erótico y su pesadilla melancólica, buena suerte a su dulzura que me deja impávido, a su belleza empalagosa, a su frenética manera de besarme entre líneas y de leerme entre rompecabezas, armando poco a poco nuestro texto entre sábanas desordenadas.

Vulnerable, incrédula, mundana al momento de la verdad, exquisita a la hora del té. Lola me señala, encantada por verme escribir me marca, mira mis dedos fundiendo letras en un mar de magma textual, se oculta tras el índice que tapa mil soles y baraja eternidad. Se pavonea frente a mí y me inspira el vívido recuerdo de los pecados reprimidos, permisos pedidos y primeros pistilos pintados a la luz de los pabilos, despabilados soñadores, bohemios a la fuerza, virtuosos despeinados, desesperados fugitivos del sexo prohibido, errores decisivos, relojes detenidos, magnetismo y piel, almendra y miel, tiempos perdidos, textos sin sentido.