Dulce historia ajena.



Misterio, culpa y pretexto, parámetros inciertos de un pretérito muerto, un segundo en tus labios, un eterno infierno. 

Deja el calor de una hoguera, cierra tras su espalda una puerta de madera pintada y sin darle vuelta a una llave concluye otra etapa, besa con sus ojos cerrados al invierno pleno. Escapa a la noche, a ver un fantasma, el aura de la dulzura, el cristal con ojos pardos, el pilar de los presagios, el respaldo de los lechos, el sendero de los dichos a los hechos. 

Con pasos maltrechos se aleja, camino al comienzo inconcluso, perdido en el rastro de los pájaros, muñecos de trapo, porcelana y envidia, pequeños dulces y mil calorías, labios rojos, perlas negras, píldoras raudas, ramas de álamo, lágrimas de sauce, ¿Dónde escondiste las cicatrices que decías perdidas?.

¿De quién es la almendra que duerme en tu boca?¿De quién la miel de tus pupilas?¿De quién el gemido destruyendo el gélido desvelo? Pues lo nieguen u oculten, lo griten o escuchen, el último gran beso que te dieron fue mientras rugía la añoranza de mi existencia.




Will.- Tigre.-

Foto por Photo Pixel

Mentira de olvido.

Detrás de ti tu ausencia, tras ella mi llanto, tras él tu sombra, tras tu sombra mi fuerza.

Te veo partir, marchándote como si evitarlo no quisieras, con la frente de frente al suelo y un paso cruento y apagado. Te veo convertirte en lo que decías que odiabas, te veo ser tu propia pesadilla y no evitarlo, te siento distante, distinto a lo que alguna vez amamos.

Entre tu espalda y esparta, entre tu espada y tus muros, tus pocas palabras hoy son aún mas escasas, tus agallas ya no me compran esperanza, sé que son moneda falsa, tienes vacías la arcas.

Te busqué, te esperé, te vi callar, te oí asumir la derrota en un silencio espeso. De rachas no se hacen los campeones, sólo la suerte a veces no alcanza, lo entenderás alguna noche, en alguna esquina, cuando la antítesis de los vencedores.

Verás que tenía razón cuando por lo bajo les decía que algún día volverás, verás que cuando tu mentira se desvanezca y despiertes sudando en la realidad querrás volver a gritarme un perdón atosigado, verás que no habrá nada que ver, para entonces en el porta retratos de mi vida mi foto dibujará una sonrisa y tomada por otra persona de la mano o abrigada por una cálida y placentera soledad te miraré a los ojos y negaré...

Detrás de mí tu llanto, detrás de él mi sombra, detrás de ella... La tumba de tu última victoria.



Will.- Tigre.-


P.D.: Gracias Rochi Taboada por ambas fotos, mucho de este post es para vos ;)