Agua, hielo y magia.


Sabes que no quiero más de tu llanto armónico y ensayado, que ya no sirven las flores a la bajada del telón, no me interesan tantos cumplidos fatigados y vacíos que a la hora de cenar no son más que cenizas de un Paraíso talado, quita las alfombras rojas que el agua nos está tapando los pies, la gala acabó al ocaso y somos sólo dos llamas que se consumen en el viento frío de un Agosto que ha muerto.

Mira antes de pisar porque con un paso tan firme se le puede quebrar el hielo donde marcas tus huellas, observa el cielo rosado y siente la vibración de la madre Tierra latiendo por ti, échale una mano al azar, al fin y al cabo las coincidencias no son más que una palmada en el hombro por parte del destino, a veces malicioso, otras tantas compañero.

Piensa un número y toma una carta, da un soplido a mi mano y no dejes de creer en la magia, deja volar una paloma y toma la moneda, que a la hora del ilusionismo y la actuación, no hay mejor mago que el sincero abrazo de alguien que no está, que no logras ver, que en realidad, no puedes abrazas. Pero allí está, secando el sudor de tu piel desesperada, en la más remota distancia abriéndose paso entre las palabras extraviadas, como pensamientos amplificados que recorren tiempo y espacio; aún más rápido que la luz, aún más certeros que los ataques del águila, con ojos y garras de Tigre, con alma y espalda de Santo, con locura y esperanza, como la de un escritor olvidado.

Habla, ansioso espero tu cuento en lo nocturno de esta madrugada, mañana nos dirán que el tiempo ha muerto esperando nuestro momento, hoy es tarde para navegar las aguas del moribundo lamento, ese que camuflaron alguna vez de intento, maldito el instante en que juré volar al fuego, hoy las cenizas son miedo y las llamas han perdido la voz y el voto.

Sabes qué es lo que quiero, sabes que es lo que temo, y temo que otra vida hemos perdido pretendiendo que nada ha pasado. Quiero verte una vez más gritando al viento que juntos lo hemos resucitado y este una vez más es nuestro momento.


Will, Tigre.-

Más allá de tus ojos


Se levanta de una tierra castigada un susurro, un conmovedor pedido de agua como el canto de los pájaros en la sequía, se pone de pie en un triste lago un arco iris monocromo, un silbido lúgubre lo acompaña deambulando por allí y desde la portería de un Álamo un Tigre fuera de servicio observa como todo se va sucediendo según dicen los libros, como debería de ser.
El Sol apaga de a poco sus luces cansado de luchar un día más y ficha para poder hacer su segundo turno del otro lado del mundo, todo es como dicen los sabios que debe ser.
Se abre una rosa, roja y despampante de locura se viste mientras los estudiosos dicen que no es posible y que por tanto no será. El Tigre cansado refunfunea y con su hocico hace a un lado una hoja que acababa de llover, observa la flor y a su alrededor, lo que era descontento va cumpliendo su labor y empieza a mutar, vuelve todo muy de a poco a brindar calor y pasión. El Sol hace a un lado a una Luna que sonríe por la actitud, vuelve a amanecer y el silbido triste que acompañaba al arco iris golpea en el pecho al gorrión que convierte su pesado canto en un trinar melódico y reconfortante, lo que antes era monocromático ahora se alza radiante y de colores, mil de ellos, quizás aún más, la brisa comienza a soplar y el susurro se vuelve canción. El Tigre sonríe cómplice de lo inesperado y vuelve a dormir, una vez más ha visto caer a los burócratas y renacer la historia en contra de cualquier probabilidad, ha visto amanecer dos veces un mismo día.
Abre tus ojos y déjalos mirar más allá de lo que hay, así podrás también ser testigo de lo placentero que es ver la magia crecer.


Tigre.- Will.-